Esto va de cuando besas a un principe y se convierte en sapo

Este blog comenzó como un medio para dejarle testimonio a mi sobrina acerca de como sobreviví la primera vez que besé un príncipe y BOOM! se convirtió en sapo. Pero, en los últimos meses acontecimientos en mi entorno más cercano, me han empujado a dejar constancia de que también hay príncipes que  al ser besados se transforman entre otras cosas en ladrones de corazones, piratas de almas y embaucadores de sueños.

Durante los últimos diez años he detectado que cuando no me encuentro totalmente satisfecha en una relación sufro de insomnio. Así, que durante este tiempo mi forma de combatirlo ha sido levantarme y escribir, mientras el sujeto causante de mi desvelo se queda en los brazos de Morfeo. A lo largo de esta última década he acumulado bastante material, y siempre pensaba que algún día lo pasaría a la computadora, lo mandaría editar y se lo daría como regalo de quince años a mi sobrina.

Sin embargo, como buena científica social creo que el conocimiento debe compartirse, y que mejor forma de distribución de este conocimiento que esta, un blog.

Me gustaría aclarar que lo escrito en estas lineas, es puro y duro trabajo de campo. Que si los hechos aquí expuestos parecen poco objetivos, han de ser releídos con las gafas de un corazón que ha sido sacudido. Si, el material aquí expuesto es leído de esta forma, entonces los acontecimientos aquí descritos recobrarán su verdadera forma y magnitud.

El objeto principal de este espacio virtual es que si besaste a alguien y se transformó en un sapo, encuentres en este sitio un lugar en el que distraerte. Ya que si lo lees, verás que las desgracias ajenas siempre resultan más divertidas que las propias, y no dudes en utilizar este espacio para desahogarte escribiendo. Recuerda “La pluma es mas poderosa que la espada”

Aunque ya sabes que si te rompen el corazón aquí estaré (en carne y hueso) con una bandeja de brownies y un bote de helado de vainilla.

Bueno mañana el primer capítulo!

La Reina de Corazones

P.D Los nombres reales de los príncipes que a consecuencia de alguno de mis besos se han transformado, han sido sustituidos por “el príncipe X” ó “el principe Y”.